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Archivo del Autor: Valeria Pasmanter

La cena (japonesa) está servida

Me encanta escuchar y contar estas historias, así que acá va.

Elena tiene dos habitaciones que alquila en su  hermoso departamento  en Recoleta.

Ella ingresó a trabajar con nosotros este año (2011).

En abril  nos contactó Andrea, una chica argentina que queria encontrar una habitación para su profesora de danza japonesa que venía directamente desde Japón a dar clases de danzas a Buenos Aires.

Fueron a ver la habitacion de Elena y les gustó. Asi que el 14 de mayo llegó Miyuki (la profesora de danza japonesa) a la casa a su nuevo hogar para quedarse por 2 meses aproximadamente.

Y ahi empezó la historia. Miyuki estuvo tan agradecida por todo lo que le brindó Elena durante su estadia que decidió, junto a sus alumnas de danza y a su gente, prepararles una cena japonesa auténtica.  Y acá les dejo las fotos de ese encantador intercambio cultural y gourmet.

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Unas semanas mas tarde Elena hizo a la inversa, le preparó una cena argentina a todos, pero de esa no tengo las fotos.

 

Bueno, espero que disfruten de esta historia y del intercambio cultural que se puede dar.

Elena conoció la cultura gastronómica japonesa sin viajar, por eso no nos equivocamos cuando decimos que

RECIBIR EXTRANJEROS ES COMO VIAJAR AL REVÉS.

 

Saludos,

Vale.

Un contrato es un compromiso

¿Porque es conveniente firmar una contrato entre las dos partes cuando se alquila una habitación?  Creo que muestra seriedad y compromiso de ambas partes.

Nosotros en Spare Rooms Buenos Aires lo hacemos.  Un contrato hecho por una abogada en donde describe:

  • El tiempo que el extranjero se va a quedar en su nueva habitación/casa.
  • Responsabilidades y obligaciones de cada parte.
  • Pago de un depósito de garantía por parte del extranjero.
  • Terminación anticipada (si el inquilino se quiere ir antes de lo de pactado en el contrato).
  • Y por supuesto las famosas reglas de convivencia.

A nosotros nos sirve mucho tener un contrato porque genera  un compromiso entre ambas partes!

Y si quieren verlo está acá 

Saludos,

Vale

Elegir una habitación es como comprarse ropa.

Uno pasea y se prueba ropa en muchos negocios hasta que se compra esa camisa que le queda bien.

Muchas veces los extranjeros que ya están en Buenos Aires nos piden hacer visitas a habitaciones que les gustaron por la web. Entonces los acompañaos  y hacemos 2 o 3 visitas a diferentes casas o departamentos.

Es usual que después de la visita los dueños de habitaciones nos preguntan ¿pero qué pasó? ¿No le gustó la casa? ¿No le gustó la habitación? Pero si mi casa es divina me dicen.

ACLARACIÓN: ¿divina para quién? Lo que es hermoso, agradable, luminoso, grande, perfecto, etc. para una persona, puede ser feo, oscuro, pequeño, imperfecto, etc. para otra.

Puede ser que haya veces que el extranjero “no se vea” viviendo ahí, es lo mismo que cuando vamos a probarnos ropa y digo “no me veo usando esa camisa”.

Por eso me gusta asemejar el proceso de visitar habitaciones con el de comprar ropa.

A no todo el mundo le queda bien esa camisa, y a no todos los extranjeros  “le queda bien” esa habitación. 

¿Esta camisa me quedará bien?

Una historia que vale la pena contar: un peruano en Buenos Aires.

Cuando escucho estas historias me emociono.

Eusebio es un peruano de 29 años que trabaja en la Asociación Peruana de Autores y Compositores. Vino por 20 días a Buenos Aires a hacer un curso de perfeccionamiento en Argentores (Sociedad General de Autores de Argentina) que se daba en la Facultad de Derecho de la UBA. Por eso quería una habitación cerca de ahí.

4 de estos 20 días su jefe iba a venir al curso, así que necesitaban un cuarto con dos camas singles.

Entonces le ofrecimos una habitación doble con baño privado en Recoleta.

Cuando llegó le encantó la habitación.

Resulta que hizo muy buena migas con Gina, la anfitriona de este hermoso departamento y aunque Eusebio se la pasaba estudiando, en sus momentos libres charlaba con ella.

A pesar de que no era su obligación, Gina le convidó diferentes comidas de su cocina francesa – argentina durante su estadía.

Y Eusebio quiso agradecer por tanta generosidad, así que la invitó a almorzar a Sipan, un lindo restaurant peruano en Buenos Aires. Así nuestra anfitriona pudo conocer un poquito más la cultura del altiplano sin viajar a Perú.

Aquí la foto.

EUSEBIO Y GINA ALMORZANDO COMIDA PERUANA.

Entonces, ¿recibir extranjeros, no es como viajar al revés?

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